Escapada de 3 días por la provincia de Ourense

Escapada de 3 días por la provincia de Ourense

Cualquier destino es bueno cuando se trata de escapar unos días de la rutina y coger aire. En este caso, optamos por tierras gallegas, para realizar una Escapada de 3 días por la provincia de Ourense. La idea era callejear y respirar el encanto de sus pueblos y rincones, así como disfrutar de la naturaleza que emerge entre los Cañones del río Sil, descubriendo la Ribeira Sacra, haciendo rutas a pie en un entorno incomparable. Pusimos a punto la furgo y emprendimos la marcha.

También hay cabida para los amantes del vino, pues es una zona privilegiada para degustar el manjar de la vid, aunque en nuestro caso, el tiempo no nos permitió explorar ese campo.

  LLEGADA- MONTERREY- VERÍN

Llegamos a Verín sobre las 20h, y a pesar de que era un poco tarde ya para visitas, pudimos pasear por el Castillo de Monterrey, declarado monumento nacional y uno de los castillos mejores conservados de Galicia.

Hoy en día es un acogedor Parador, aunque también se pueden realizar visitas. Está compuesto por la torre del Homenaje de gran tamaño, y otra de menor tamaño, la Torre de las Damas. Dentro del recinto también puedes encontrar la Iglesia de Santa María de Gracia y el Hospital de Peregrinos. Desde esta localización puedes disfrutar de unas magníficas vistas panorámicas del valle de Verín.

Al acabar, volvimos a Verín donde nos sentamos en una terraza a tomar algo. Nos llamó la atención la buena pinta de las tapas que servían en el Bar Gandaina, en la Plaza García Barbón, así que decidimos sentarnos a cenar allí.

DÍA 1: BAIXA LIMIA – SERRA DO XURÉS – A MERCA – ALLARIZ – CARBALLINO

Hoy era día de ruta, así que desayunamos y nos pusimos en marcha. Nuestro objetivo era el Parque Natural de Baixa Limia Serra do Xurés y el destino final era la cascada de A Fecha, una de las más altas y más bellas de Galicia.

Para comenzar la ruta hay que llegar hasta el Balneario de Lobios, que está situado unos kilómetros después del propio pueblo.

Desde este punto, en 4 km se llega a los pies de la cascada. Dejamos el coche en frente de las termas naturales y gratuitas que hay junto al río. La ruta comienza por la parte izquierda según miras el balneario. Es un sendero bien indicado. A unos 700 metros a la derecha, nos encontramos con la Mansio romana Aquis Originis.

Continuamos el paseo 1 kilómetro y tras pasar el puente por encima del río Fecha, a unos 50 metros llegamos a un cruce. Primero tomamos la salida de la derecha, que tras cruzar el río Caldo, nos encontramos con el Mouiño do Crego. Hay paneles informativos que explican su funcionamiento.

Seguidamente, volvimos para atrás hasta el cruce que comentamos anteriormente, para coger la salida de la izquierda (ahora a nuestra derecha) dirección a la cascada. A 200 m giramos a la izquierda y comenzamos a subir hacia las pozas. En 100 m nos encontramos con la primera. Ahora ya era cuestión de ir subiendo e ir viendo todos los saltos de agua que forman la gran cascada.

La ruta es lineal, pero para no volver por el mismo sitio, cogimos una variante que encontraríamos poco después de cruzar los dos puentes. El camino se ve claramente a mano izquierda. Está hormigonado y va pegado a la ribera del río Caldo. Éste nos llevaría directamente a las termas naturales y al parking.

Continuamos la ruta dirección A Merca para ver su conjunto de 34 hórreos o canastros, construcciones que servían para guardar y preservar las cosechas, sobre todo de maíz, y mantenerlo fuera del alcance de la humedad y los roedores. Es la concentración más grande de toda Galicia.

Ya iba siendo hora de comer, así que, buscando algún sitio en ese mismo pueblo, nos encontramos un puesto con una pulpeira que cortaba sin cesar patas y patas de pulpo, llenando tablas y tablas, con una pinta espectacular y un olor tan exquisito que, sin mediar palabra, nos pusimos en la cola esperando nuestro turno. ¡Había que probarlo!
La gente del pueblo lo compraba para llevar, pero también estaba la opción de comerlo en el bar o en el restaurante. Nosotros elegimos comerlo en el restaurante que estaba justo doblando la esquina, así que nos lo prepararon y nos lo llevaron a la propia mesa. Con el pulpo, otra ración y los cafés, estábamos más que servidos. ¡Pedazo de ración que nos pusieron!

Tras degustar este producto tan típico, seguimos con nuestro recorrido. Nuestra siguiente parada sería la localidad de Allariz, en la que estaríamos en poco más de 15 minutos.
Llegamos a una hora muy tranquila, la hora de la siesta, así que teníamos el pueblo para nosotros solos. Hay un parque enfrente del convento de Santa Clara donde poder aparcar con facilidad.

Fuimos por la Rúa Entreascercas, paralelos a los restos de la muralla, hasta la escultura de la Festa Do Boi (Fiesta del buey que se celebra el fin de semana del Corpus Cristi y está declarada de interés turístico de Galicia).

Desde ahí, siguiendo en línea recta, se llega hasta el río donde comienza el paseo de la Alameda y seguido a él, el paseo del Arnado y el puente románico.

Paseamos por sus calles donde destacan la Iglesia de Santiago y la Rúa Fonteiriña, una calle de outlets que te lleva directamente de nuevo al Convento de Santa Clara. En él se encuentra el Museo de Arte Sacro, que alberga dos piezas consideradas de máximo interés: “A Virxe abrideira”, tallada en marfil y ébano y “A Cruz de Cristal” obra maestra de la orfebrería Medieval. El museo es gratuito.

Otros lugares de interés que se pueden visitar son el Monte do Castelo que ofrece una vista panorámica de 360 grados de Allariz, el Museo do Coiro y el Festival Internacional de Xardíns de Allariz, que se trata de un concurso anual de jardines efímeros. Este año la temática giraba en torno a la poesía, pero lo encontramos temporalmente cerrado.

Continuamos hacia Carballino, considerada como la capital del pulpo. Nos separaban unos 46 km aproximadamente.

Al llegar fuimos al Templo de la Veracruz construido en su totalidad por materiales de la comarca, en especial granito y pizarra.

Después de pasear por el pueblo y tomar algo en las terrazas cerca del ayuntamiento, decidimos ir a cenar al restaurante Fuchela, del que habíamos oído hablar muy bien y donde, cómo no, había que seguir deleitándose con el producto estrella. En esta ocasión, lo acompañamos con una ensalada templada de langostinos y zamburiñas, carne “o caldeiro” y de postre un buen arroz con leche. Broche de oro para terminar la jornada.

🚐 Si como nosotros te mueves en furgo o caravana, frente al restaurante se encuentra la estación de trenes y es un lugar muy bueno para aparcar y pasar la noche.

DÍA 2: RIBADAVIA – OURENSE

Salimos de Carballino dirección Ribadavia, en poco más de veinte minutos llegaríamos a destino. Nos esperaba una villa medieval llena de rincones con encanto.

Paseamos por su casco histórico y su judería, la más relevante de Galicia, tanto por la importancia que tuvo como por su estado de conservación.  Inmortalizamos también su fortaleza medieval. Es de esos pueblos en los que respiras historia y cierta magia.

Pero la magia debía continuar y nos esperaba la capital. Llegamos a Ourense a media mañana y había que empezar a descubrir su esencia.

Visitamos La Catedral (gratuita), la Plaza do Ferro, la Plaza de Los Suaves, mítica banda de rock español de origen orensano, y la Plaza Mayor, llena de vida y con mucho ambiente.

Aquí hicimos una parada para tomar algo y así decidir dónde comer. Nos decantamos por el Gastrobar Tapa Negra que se encuentra en la plaza Magdalena, cercana y muy acogedora. No teníamos reserva, pero tampoco tuvimos que esperar demasiado para poder sentarnos.
Disfrutamos de un risotto con tomate seco y parmesano muy rico, seguido de nuevo, de pulpo a la brasa con base de puré de patata ¡menuda sobredosis!, unas alitas búfalo y un coulant de chocolate. Todo exquisito y excelentemente cocinado.

Había que bajar la comida, así que fuimos paseando al Puente Romano y de ahí, al Puente del Milenio. Para ir desde el uno hasta el otro puedes caminar por la parte de abajo junto al río, donde hay un sendero y jardín. Es una zona verde y amplia.

Antes de acabar la tarde nos quedaba la visita del Claustro de San Francisco, como la mayoría de las visitas que hicimos, gratuita. Es de estilo románico-gótico y es el más autóctono y completo de Galicia.

Por lo que nos explicaron allí, el claustro tiene algo único que lo caracteriza y es la decoración que se concentra en los arcos y en los capiteles, cuya temática varía desde representaciones vegetales hasta animales fantásticos y reales y seres humanos.

En Ourense es muy habitual la visita a las termas. En este caso, no hemos pillado buena época para su uso por el tema del coronavirus. De todas formas pudimos encontrar las termas As Burgas en el propio casco antiguo y comprobar la alta temperatura del agua de las fuentes que se encuentran allí mismo, unos 60°C ni más ni menos.

También están las termas de Chavasqueira, Canedo y Outariz, al otro lado del río, si te encuentras en la zona del casco antiguo. Tocará volver algún invierno para disfrutarlas.

Nuestro tiempo en Ourense se agotaba y decidimos coger camino a La Ribeira Sacra. De camino pararíamos en Esgos a dormir tranquilamente y así poder visitar al día siguiente un monasterio cercano.

DÍA 3: MONASTERIO DE LAS ROCAS – RIBEIRA SACRA

Tomamos un buen desayuno de campeones y nos encaminamos hacia el Monasterio de las Rocas. En escasos 5 km llegamos a destino por una carretera en mitad del bosque y con bastantes curvas.

Se trata de un recinto muy antiguo y único por estar excavado en roca natural. Su origen se remonta al año 573 y fueron sus fundadores, quienes eligieron este enclave para retirarse a una vida de oración.

Está catalogado como Bien de Interés Cultural y es uno de los principales atractivos turísticos de la Ribeira Sacra.

Tras la visita nos fuimos al Monasterio de Santo Estevo de Ribas del Sil. En la actualidad está en desuso y convertido en Parador Nacional.

Se pueden visitar sus 3 claustros (El de los Obispos, el pequeño y el claustro de la portería o grande) y la iglesia.

El monasterio está ubicado en pleno Cañón del Sil, así que lo que tocaba ahora era ir buscando los miradores que teníamos apuntados para ver los “Fiordos Gallegos”.

  • Mirador Pe do Home: Este mirador no está pegado a la carretera, lo que hace que sea uno de los miradores menos frecuentados. Se encuentra a 1,6 Km del parking. Pese a todo, le hace estar en la lista de uno de los miradores más bonitos, ya que te permite ver la parte más profunda del cañón con paredes verticales que en algunos puntos superan los 500m.
Para llegar a él hay que dejar el coche en el cementerio de Alberguería y seguir las indicaciones. Tras la caminata, estarás sobre un saliente rocoso que ofrece una vista espectacular.

  • Mirador de Vilouxe: En el pueblo de Vilouxe. El coche debe dejarse en la entrada del pueblo junto a la capilla y desde allí seguir la multitud de indicaciones que hay y que te llevan hasta el mirador. En 450 m se llega.

  • Mirador de Cabezoas: Este mirador se encuentra junto a la carretera, cosa que también se agradece. Ofrece una panorámica muy bonita del cañón y de la curva que forma el río Sil.

Ya eran las 15:30 así que antes de seguir con los miradores, paramos en Parada del Sil, y es que no puede tener un nombre más adecuado.

Miramos varias opciones y el Restaurante Casa Mercedes fue el único que nos daba de comer a esas horas y casi sin esperar, todo un acierto.

Pimientos del padrón, oreja guisada y un buen entrecot de vaca gallega para cada uno, junto con 2 trozos de tarta de queso. Todo más que perfecto.

  • Balcones de Madrid: Están a 1 Km en coche del propio pueblo de Parada del Sil. Es uno de los más famosos. Son dos pasarelas de madera que la verdad es que se mueven bastante y de hecho está limitado el número de personas sobre la propia estructura. Las vistas, como en la mayoría, espectaculares.

Dejamos los miradores por un momento para visitar otros puntos de interés como el Monasterio de Santa Cristina.

Rodeado por un inmenso bosque de castaños y robles, este monasterio ahora en desuso, es uno de los mejores ejemplos del románico rural gallego.

Desde aquí, a 15,5 Km, hay una pequeña ruta de pasarelas de madera que van siguiendo el Río Mao. Se encuentra en la carretera OU-0605 en dirección al siguiente destino, el mirador Peña de Matacás.

Tiene una distancia de 1,8 Km de ida y vuelta y es un paseo muy bonito y ameno, sobre todo diferente a lo que estábamos visitando el resto del día.

La ruta comienza en la Fábrica de la luz, antiguo edificio de Central Hidroeléctrica reconvertido en cantina y albergue.

De camino al siguiente mirador paramos en Castro Caldelas para visitar su castillo, pero estaba cerrado así que nos quedamos con las ganas.
  • Mirador Peña de Matacás: Último mirador de la ruta. Mirador espectacular y poco conocido. Remodelado desde 2019 con un balcón sobre el vacío que permite ver a mano derecha los viñedos, que pertenecen a la provincia de Lugo y a la izquierda la provincia de Ourense. A nuestros pies, varios embarcaderos donde se pueden hacer rutas fluviales.

El día llegaba a su fin y nosotros teníamos que poner rumbo a casa. Para cenar y dormir elegimos el pueblo de A Veiga a unos 80 Km hacia el Este y donde veríamos una peculiar casa a la mañana siguiente.

Pd: Plano del Cañón del Sil por si os habéis quedado con ganas de más miradores.

DIA 4: A VEIGA

 Nos despertamos y nos dirigimos a La Casa das Pedriñas. No está indicada por ningún lado, pero con la ayuda del móvil o de algún vecino la encontraríamos sin mucha dificultad.
Fue creada por Daniel Mancebo que, con esta obra, se ganó el apodo del “Gaudí de A Veiga”. Dedicó 25 años de su vida a levantar la casa recubriéndola de pequeñas piedras, trozos de vidrios, conchas, botellas… Con esta visita concluíamos nuestra ruta por Ourense.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *